cintillo_inscripciones2017
Julián Villafañe

Julián Villafañe: El óleo siempre deja grandes gritos

Este pintor merideño presentará a partir del domingo 3 de abril, en la Galería Okyo, de Las Mercedes, su más reciente exposición.
.

Balcones Julián VillafañeEl artista visual Julián Villafañe se ha dejado transmutar por la emoción del descubrimiento. Cautivado por las posibilidades plásticas del óleo, ha convertido sus pinturas en espacios donde todo parece una invitación al tacto. Donde cada gesto pictórico resulta de una intención expresiva y liberadora.

Este pintor merideño de 47 años presentará a partir del domingo 3 de abril (hasta el 8 de mayo), en la Galería Okyo, de Las Mercedes, una exposición titulada Balcones en la que enfrenta, con agrado, el resultado visual de sus nuevas inquietudes plásticas y temáticas.

Con balcones donde antes figuraban heladeros, con líneas desbordadas donde solía hacer cuadrículas exactas, y con densas formas y manchas de óleo donde este artista acostumbraba estirar el acrílico, las diez piezas exhibidas por Villafañe en la muestra lo ubican en los rumbos de una metamorfosis que lo aleja de elementos formales en la pintura y lo acerca, cada vez más, a la fascinación por el riesgo y por la mancha.
.

Del helado al balcón

Una barquilla luce suspendida sobre un lienzo oscuro que imita al asfalto. El helado parece volar en aquel espacio incierto y protagoniza, como símbolo de la transición, el cuadro Esquina fría, ubicado en la primera pared de la sala.

–Cada una de mis obras tiene una historia detrás, y la de esta pintura data de unos 15 años, cuando caminaba por Puerto La Cruz. Iba por la calle y, de repente, un helado cayó desde el cielo, más bien, desde uno de los balcones del hotel que tenía a mi lado. Recuerdo que me quedé ahí, impresionado, dudando en qué otra cosa iba a caer ¡tal vez hasta cayera el carrito de un heladero! Fue muy doloroso para mí ver cómo se derretía sobre ese asfalto caliente.

Esta escena casi onírica vivida por Villafañe ha sido reproducida en otras pinturas pero sólo en esta pieza, elaborada a inicios de 2016, la barquilla es presentada con el volumen que le da el óleo. Además, es puesta en referencia al balcón que dejó ir a ese objeto de deseo.

Esta idea, sobre el origen de aquel helado inspirador (con el que el artista tiende vínculos con su infancia en el páramo) se fue madurando pronto en sus siguientes pinturas, con una rapidez que el propio creador apenas concibe. “Todas las piezas exhibidas fueron elaboradas en los últimos cuatro meses. Cuatro meses intensos cuando se depuraron zonas y se nutrieron otras, donde he explorado nuevos límites de mi pintura”.

En obras siguientes, particularmente en la titulada Balcones, la idea de estos pequeños espacios de edificios ocupados por figuras que observan al vacío (o que, acaso, le devuelven la mirada al espectador) está cargada de visos de urbe y le hace indagar, aún más, en las texturas.

–Son balcones imaginarios hechos con masas rectangulares que logré con restos del óleo. Por la forma, me daban la apariencia de dormitorios, y ahí surgió la noción del hotel. Aunque en principio me pareció muy geométrico, quise aventurarme a romper con eso. Pronto noté que estaba usando una paleta antigua, llena de ocres, pero supe que eso respondía también a mi vínculo con las piezas anteriores, porque yo hice cuadrículas en ocre durante seis años. Esta vez, rompí con ellas. Existen como noción, pero ahora todo responde a algo más expresivo y menos artesanal, a algo liberador.

Fue la escasez de productos de pintura la que llevó a Villafañe a emprender cuestionamientos sobre el uso del acrílico, con el que había pintado sus cuadros hasta ahora.

–En Mérida me era imposible conseguir el violeta y, en cambio, podía ver que quienes usaban óleo tenían acceso a una paleta mayor. Entonces, me aventuré a probarlo en el taller y fue algo extraordinario. Hoy estoy fascinado por la textura del óleo, por su olor, por su sinceridad sobre el lienzo, por la capacidad que tiene para expresar el nervio. Con él me propuse hacer cuadros que no fueran lisos y hoy no me imagino sin hacerlos de ese modo”.

En plena transición, Villafañe ahora espera indagar más en la mancha, aún rozando lo abstracto.

“Con el tiempo me he dado cuenta de que es mejor sugerir. Debajo de estos cuadros hay manchas a las que quiero volver y con las que tengo una deuda. Me gusta saber que están detrás, comunicando con la fuerza del óleo. Porque el óleo siempre deja grandes gritos”.

(María Gabriela Fernández / El Universal)
2 de abril 2016

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

.

Cintillo Maratomico 2017
.